No me creo la crisis NINJA
Seguro que a estas alturas ya conoces el artÃculo del ingeniero industrial y ex profesor del IESE Leopoldo AbadÃa, en donde explica la actual crisis financiera, a la que él se refiere con el acrónimo de “NINJAâ€.
Al igual que a ti, este hombre me cae simpático. Ha sabido conectar con la masa gracias a una forma sencilla (y algo cÃnica) de entender las cosas y expresarlas, lo cual resulta gracioso y, en cierta forma, necesario.
Lo que no me convence tanto es el mensaje de fondo que puede interpretarse ante esta clase de razonamientos que explican, de forma simple, una realidad que yo entiendo mucho más compleja.
Espero que este artÃculo, más que explicarte la crisis NINJA - que ya conoces –, te plantee otras cuestiones bastante más importantes sobre la actual situación económica. A ver si lo consigo.
La trampa de nuestro cerebro
Una de las razones por la que el artÃculo de Leopoldo ha tenido tan buena aceptación se debe a la facilidad con que se le entiende, una gran virtud, no cabe duda.
Pero no creo que sus argumentos para explicar la crisis sean los más acertados, ni en el fondo ni en la forma. Me explico:
- En el fondo. Porque creo que la crisis es un sÃntoma de cambio de ciclo, y no que el cambio de ciclo sea el sÃntoma de la crisis.
- En la forma. Porque tampoco creo probable que hayamos llegado a la situación actual mediante una cadena de hechos causales, tal y como da a entender el orden cronológico de su estudio.
El problema de base es que tendemos a sacar conclusiones sobre pequeñas señales que nos parecen confiables. A nuestro cerebro le encanta – de hecho necesita - simplificar las cosas cuando delimita los rasgos más significativos de un problema, lo que en sicologÃa se conoce como reducción de la dimensión.
La falacia narrativa nos conduce a INTERPRETAR mucho más de lo que realmente ES
Asà que, con frecuencia, interpretamos causalidad por correlación. Es decir, traducimos bajo una simple relación lineal de causa y efecto un problema en el que no necesariamente los eventos deban ser uno causa del otro, sino simplemente coincidentes. La diferencia es sutil, pero su comprensión resulta FUNDAMENTAL.
Nassim Nicholas Taleb, en su obra “El Cisne Negroâ€, se refiere a este proceso como falacia narrativa:
Nuestra necesidad de ajustar una historia o un patrón a una serie de hechos conectados o desconectados.
“Llamamos verdad a lo que nos parece verdadero, certeza a lo que tiene aspecto de cierto, y evidencia a lo que se nos antoja evidenteâ€
Ortega y Gasset
Tenemos tendencia natural a hacerlo, puesto que las explicaciones nos ayudan a entender los hechos, a darlos sentido, en definitiva, a comprenderlos y sacar conclusiones al respecto.
PERO eso no hace que estemos en lo cierto. Esa misma condición nos empuja a pensar que el mundo es más simple, menos aleatorio y más ordenado de lo que realmente es.
“La exigencia de la certeza es un vicio intelectual. Simplemente, las personas necesitan estar cegadas por el conocimientoâ€
Nassim Nicholas Taleb
Lógica vs. Sentido común
Otro mal vicio que tenemos (muy ligado al anterior) es entender lo lógico como cierto. Un defecto es especialmente pernicioso si queremos entender la economÃa y no llevarnos sorpresas desagradables.
Por ejemplo: Cuanto bajan los tipos, disminuye el coste de la deuda de las empresas, lo que aumenta su beneficio y sus acciones suben. ¿Correcto?
¿Y qué sucede con el petróleo?. Algo similar pero a la inversa, ¿verdad?.
Ergo…espera un momento. Si el petróleo está por los suelos y la bolsa también…¿qué demonios está pasando aquÃ?.
Como ves, esta lógica tan evidente y fácil de entender falla más que una escopeta de feria cuando se trata de hacer predicciones económicas para nuestras inversiones. ¿Por qué?. Simplemente porque semejante cadena de hechos se producen bajo determinadas condiciones, que no van a repetirse exactamente igual en el futuro, lo que hará que esta fórmula NO SIEMPRE funcione.
Ahora no digas que no te lo avisaron…
También podemos llegar a una conclusión falsa mediante un razonamiento válido y unos argumentos correctos. ¿Cómo?.
Imagina que es muy probable que A cause B y que también es muy probable que B a su vez cause C. (El ejemplo anterior puede valer).
AcabarÃas concluyendo que es muy probable que A cause C.
Bien, pues ésta no es la conclusión a la que llega la lógica matemática.
Si entendiésemos como “muy probable†una posibilidad del 70 por ciento, entonces ‹‹A causa C›› sólo serÃa cierto la mitad de las veces, lo cual no nos ayudarÃa para extraer pronósticos adecuados mucho más que lanzar una moneda al aire.
Una larga cadena de relaciones causales con elevado grado de certeza puede acabar en una conclusión totalmente equivocada
Ésta es la razón de que una larga cadena de relaciones causales bien razonadas y con un elevado grado de certeza, puedan acabar en una conclusión totalmente equivocada.
Para que te hagas una idea del proceso y del porqué de la futilidad en muchas de nuestras predicciones entiéndelo como golpear unas cuantas bolas de billar puestas en lÃnea recta.
Cualquier desviación en una de ellas puede provocar una reacción que haga que la última tome una dirección totalmente imprevista, y en un ángulo mucho más acentuado que la primera.
La única forma de predecir el futuro es asegurarse de que
se mantiene exactamente igual que el presente
Ley de Brand
Paradójicamente, funcionamos al revés: ante mayor cantidad de eslabones causales en la cadena de razonamiento que nos puede presentar cualquier experto en economÃa, más elaborada y creÃble nos parece la deducción final.
“Nunca contratarÃamos a alguien que empezara una frase diciendo: ‹‹Es lógico que…›› ¡PodrÃamos arruinarnos!â€
Luis y Javier Valls Taberner, banqueros españoles
Entre la realidad y lo razonable
Una media verdad hace más daño que una mentira. Llegar a pensar que las leyes económicas son tan eficientes y lineales puede llevarnos al error más mayúsculo. MAYÚSCULO porque nuestra creencia de estar en lo cierto se ve golpeada por la cruda realidad, que no resulta tal y como predijimos.
En el punto álgido de la burbuja tecnológica, los gurús sostenÃan que todo cambiarÃa debido Internet. Las puntocom eran el futuro y de ahà la ascensión meteórica de sus cotizaciones bursátiles.
La lógica era aplastante, la nueva tecnologÃa de comunicación permitÃa acceder fácilmente a nuevos mercados, con inversiones reducidas y mÃnimos costes de transacción. Todo beneficios.
Todo beneficios NO. Todo PREVISIONES de beneficios.
Las premisas sobre Internet fueron correctas, las conclusiones totalmente equivocadas
Las premisas eran correctas y, en efecto, Internet se ha convertido en una tecnologÃa transformadora.
Desafortunadamente, ésta no era la cuestión más importante para justificar las ganancias futuras de la empresas puntocom.
La cuestión era que si es fácil acceder a un mercado global y vender a bajo coste, TAMBIÉN LO ES PARA LA COMPETENCIA, factor esencial que afecta al sistema de precios dentro de un mercado libre. Éstos son el verdadero reflejo del beneficio posterior de las empresas y de ahà que en Internet los márgenes sean tan estrechos. Resultó no ser oro todo lo que relucÃa. El resto de la historia ya la conoces.
¿Crisis o Ciclos económicos?
Ya hemos visto como la lógica es la facultad de razonar correctamente, pero que sólo el sentido común nos permite obtener conclusiones correctas y ajustadas a la realidad.
Al principio del artÃculo te comentaba que no estaba de acuerdo en la “justificación†que Leopoldo hacÃa de la crisis. Ahora te digo que, independientemente de que uno u otro estemos en lo cierto, carece de demasiada importancia.
Tildar la actual situación económica de “crisis†nos hace mirar hacia el lado equivocado.
Parece que nuestro centro de atención debe de estar en la gota que colma, (los últimos y sorprendentes sucesos “detonantes†de la situación) , y no en otra realidad algo más sutil.
Quizá debamos cambiar las preguntas. Quizá debamos cambiar nuestro foco de atención sustituyendo “¿por qué demonios ha sucedido esto?†por “¿acaso era sostenible este ritmo de crecimiento?â€
¿Resulta entonces tan importante comprender cual fue el detonante que aguó la fiesta?â€
El mismo crecimiento económico hace de germen para que surjan nuevas burbujas económicas
Una recesión vendrÃa a ser como la indigestión que sigue a ese apetito descontrolado que se da en épocas de gran optimismo económico. No es de extrañar, por tanto, que sean tan sorprendentes e inesperadas. El optimismo provocado por una buena situación económica hace perder la noción del riesgo, lo que anima a correr más riesgos tanto a particulares (léase hipotecas) como a empresas (léase inversiones). De ahà que surjan las burbujas económicas. Es el mismo crecimiento económico el que genera deuda, sobreproducción, acumulación de existencias y exceso de personal que, tarde o temprano, llevan a una recesión. Al final el cántaro se rompe.
El problema de la realidad económica es que la vivimos tan dÃa a dÃa que perdemos perspectiva o conciencia de la misma. Cambios tan lentos y progresivos como los económicos – especialmente en su etapa más larga, la de madurez - pasan inadvertidos porque carecemos de referencias que nos permitan apreciarlos. Es como vernos envejecer mirándonos todos los dÃas en el espejo.
Si arrojamos una rana a un recipiente con agua hirviendo saltará rápidamente. Si calentamos poco a poco el caldero podremos llegar a cocerla sin que se produzca ninguna reacción.
Ahora ya sabes que la rana somos nosotros.
Nos falta conciencia de la situación económica hasta que se produce el giro inesperado que nos hace preguntarnos tantas cosas. Si ves la gráfica del IBEX durante los 5 últimos años antes de la caÃa a primeros del 2008 observarás la potente erección que llevaba manteniendo la economÃa española nada más comenzado el 2003.
Una investigación llevada a cabo por Carol Loomis para la revista Fortune estudió la evolución de ciento cincuenta grandes compañÃas durante los últimos cuarenta años. Sus beneficios después de impuestos en todo ese tiempo crecieron una MEDIA anual del ocho por ciento, la mitad del objetivo deseado para ser una gran empresa cotizada en bolsa. No es de extrañar, por tanto, que ritmos tan vertiginosos y continuados acaben pasando factura tarde o temprano.
Lo atractivo de la economÃa es que los réditos pueden recogerlos unos y pagarlos otros, pero eso es ya otra historia.
“¿Cómo van a poder crecer todas las empresas a un ritmo del 15% al 20% anual si la tasa de crecimiento del conjunto de la economÃa es del 2% al 3%?
Si GE hubiese continuado creciendo al ritmo anual del 18% tal como prometió, se habrÃa adueñado del mundo entero en un centenar de añosâ€
Wally Olins
Resulta interesante la observación que hacen Al Ries y Jack Trout al respecto del esfuerzo antinatural que hacen algunas empresas con tal de mantener semejante tasa de crecimiento:
“Pero si los consultores y los comités son de poca ayuda, al final ellos no hacen mucho daño. Para nosotros, el gran delincuente es Wall Street. De cierta manera, crea un invernadero para los problemas y, como un invernadero, de lo que se trata es de que las cosas ‹‹crezcan››â€
Conclusión
El mundo es mucho, MUCHO más complicado de lo que pensamos, lo cual no deberÃa significar ningún problema siempre y cuando tuviésemos plena conciencia de la situación y de nuestras limitaciones.
Desgraciadamente no es asÃ, porque las crisis o los ciclos se repiten con una pasmosa regularidad, pillándonos casi siempre fuera de juego.
Dice Hobbes que “de los mismos antecedentes se siguen las mismas consecuenciasâ€.
Pues bien, los “antecedentes†somos nosotros.
Cuando los economistas se equivocan en sus estimaciones siempre argumentan los sucesos extraños o imprevistos que echaron por tierra su exquisito trabajo de análisis. Quizá serÃa suficiente con reconocer que la economÃa se ve afectada por múltiples factores ajenos a su disciplina, (con un grado de complejidad y azarosidad enorme), y asà entenderÃamos todos por qué no suelen acertar.
“Pensar en lo que va a ser o va a ocurrir de aquà a unos pocos años, en el mundo de los negocios se llama estrategia, en la literatura, ficción y en la vida real, futurologÃaâ€
Eduardo VizcaÃno de Sas
Y los medios de comunicación que digan lo que quieran, no en vano su objetivo no es que entendamos mejor las cosas, sino que veamos la publicidad que tienen para vendernos.
Crisis han habido y habrá siempre. Van con la esencia misma del ser humano, con su afán de maximizar, de correr más que los demás y de su avaricia capitalista. Nos guste o no, asumamos que esto es asà y no va a cambiar.
“La metáfora del huevo reviste un carácter cÃclico –huevo, pollo, huevo, pollo, huevo, pollo, etc.-, lo cual nos recuerda que la vida funciona por ciclos en todos los niveles, y no de la manera lineal con que nosotros vemos las cosas por influencia de la mentalidad racionalista.
Tampoco la Historia es como una recta ascendente dibujada entre la abscisa y la ordenada, que partiese de la prehistoria para llevarnos a un porvenir radiante. Es una espiral en la que alternan sin cesar el dÃa y la noche, veranos e inviernos, construcción y destrucción, auge y decadencia, conflictos y paz, inspirar y expirarâ€
Olivier Clerc
Actualización: citas, reflexiones y notas complementarias
“Casi todos los animales inferiores se ven motivados por el instinto, pero su capacidad para ‹‹pensar›› es limitada y, en consecuencia, se devoran fÃsicamente los unos a los otros.
El hombre, con su sentido superior de la intuición, y capacidad para pensar y razonar, no se come fÃsicamente a su semejante, obtiene mayor satisfacción cuando lo devora financieramente.
El hombre es tan avaricioso que se ha necesitado aprobar toda clase de leyes concebibles para salvaguardarlo de sus semejantes.â€
Napoleón Hill
interesantes reflexiones. el resumen es que es un simplismo que necesitabamos escuchar todos. está claro que hay inercias más profundas y de ciclos de vida mayores interactuando.
Vaya pedazo de investigación, sà señor. No sabÃa que me relacionaba con el Punset gasteiztarra…
Me ha parecido un gran análisis.
De todas formas creo que la intención de AbadÃa se quedaba mucho más en la “corteza”, en ningún momento niega la existencia de “ciclos”, simplemente explica el actual. Lo que dice no supone un análisis, sino una descripción. Y, si no me equivoco, cada uno de los apartados que interrelaciona son verdades absolutas, aunque sólo sean la punta del iceberg…
Gracias Néstor.
Una apreciación:
Coincido contigo en que:
“Lo que dice no supone un análisis, sino una descripción.â€
…pero por eso me refiero con “el mensaje DE FONDO que puede interpretarse ante esta clase de razonamientosâ€, porque se TRANSMITE una lÃnea causal y narrativa a todo este asunto.
Pero insisto en que, de una u otra forma, es mera anécdota.
Considero más importante el hecho de que interrelacionar esas “verdades absolutas†nos aporta “certezas†que van en una lÃnea que no aportan demasiado para entender la economÃa en realidad, y que es lo que provoca que los ciclos y sus crisis acaben por pillarnos siempre por sorpresa.
me ha encantado el artÃculo, y coincido
con todo el tema de los ciclos, el crecimiento descontrolado y sus efectos etc. y puestoa analizar, querrÃa lanzar una reflexión: ¿habéis visto la evolución de las curvas demográficas del homo sapiens del último siglo?, ¿las de una epidemia de insectos?, ¿el impacto medioambiental que causa nuestra especie?. si con el modelo económico nos hemos metido este porrazo… qué futuro prevés Chema?
Gracias Aitzol!
Como bien sabemos todos, el modelo económico es un invento de los ricos para ser todavÃa más ricos. Y al ser una invención humana las soluciones son también artificiales.
(Ellos lo llaman inyectar liquidez al sistema, algo asà como una transfusión de sangre, vamos. = está chupado.)
La naturaleza va por otro lado y sabrá ponernos en nuestro sitio, porque no entiende a debates, ni negocia, ni mucho menos se vende.
¿El futuro?. Ni idea, pero si quieres tengo una bola de cristal transparente para venderte… ;-)
Saludos.